Vaciar el trastero antes de la mudanza: lo que de verdad merece subir al camión

Vaciar el trastero antes de la mudanza: lo que de verdad merece subir al camión

El trastero es la parte de la casa que nadie cuenta cuando calcula su mudanza de memoria, y es justo donde se escapan los metros cúbicos. Repasamos cómo se decide qué viaja, qué espera en guardamobles amb inventari y qué se queda por el camino. La idea es llegar al día de carga con el trastero ya resuelto.

Por qué el trastero decide los metros cúbicos de una mudanza en el Raval

El importe de un traslado se calcula sobre volumen real, medido en metros cúbicos, y no sobre el número de habitaciones que tiene la vivienda. Es un matiz que parece técnico y resulta muy práctico: dos pisos de tres dormitorios pueden llevarse veinte metros cúbicos de diferencia. Y ese desvío casi siempre tiene el mismo origen. Nadie se olvida del salón ni de las camas al hacer la cuenta mental, pero el cuarto de los trastos queda fuera del recuento porque hace años que solo se abre para meter cosas.

En las fincas del Raval y de Can Mariner el contenido se repite con una regularidad casi cómica: maletas dentro de otras maletas, la caja de herramienta, dos o tres cajas de ropa de temporada, una bicicleta que ya no se usa, el ventilador, y algún mueble retirado del salón que se guardó por si acaso. Sumado, eso es una habitación entera. Por eso en la visita previa se abre el trastero igual que se abren los armarios, y lo que aparece dentro entra en la medición como cualquier otra estancia.

Trasteros de bloque, altillos y buhardillas en las fincas del Fondo

En la ciudad conviven tres formatos y cada uno se baja de una manera. El más común es el cuarto en sótano o en planta baja de la finca, al que se llega por una escalera propia, estrecha y con poca luz, donde no entra un carro y hay que subir cada pieza a mano. El segundo es el altillo construido sobre el pasillo o sobre el baño, al que se accede por trampilla: se vacía desde una escalera de mano, pasando el contenido de brazo a brazo, y eso condiciona el tamaño de las cajas.

El tercero es la buhardilla pequeña bajo cubierta, con techo inclinado y un último tramo de peldaños que gira. En un pasillo del Fondo con un metro de ancho, cualquiera de los tres recorridos se convierte en el cuello de botella de la jornada. Por eso ese trayecto se cronometra durante la visita, con un par de piezas de prueba: lo que tarda un viaje se multiplica después por sesenta o setenta, y de ahí sale el número de personas que conviene traer y el orden en que se vacía la casa.

Tres montones antes de que llegue el día señalado: viaja, se guarda, se cede

El método que mejor funciona se puede empezar hoy mismo y no necesita cajas: separar el contenido en tres grupos. Uno, lo que viaja directo a la vivienda nueva. Dos, lo que va a esperar embalado en guardamuebles porque allí todavía no hay sitio. Tres, lo que se cede a alguien, se vende o se lleva al punto limpio. Con tomar la decisión basta; colocarlo físicamente en tres montones distintos es lo que evita volver a discutirlo el día de la carga.

Conviene hacerlo por temporadas y no caja por caja. El material de playa, el equipo de esquí, la ropa de invierno, la herramienta de jardín: cada bloque se resuelve de una sentada, en veinte minutos, y avanza mucho más que abrir cajas al azar. Decidir con semanas de antelación es lo que impide cargar el camión con volumen que después nadie va a colocar en el piso nuevo, y que acaba exactamente donde estaba, en un trastero, pero habiendo pagado el viaje.

Embalar lo voluminoso del trastero para bajarlo por una escalera de un metro

Lo raro pide preparación propia. Las bicicletas bajan con el manillar girado en paralelo al cuadro y los pedales recogidos, que es lo que evita enganchones en la barandilla. Las escaleras de mano se atan cerradas por los dos extremos. El mobiliario de jardín, si es plegable, viaja plegado y protegido con manta, y la herramienta se agrupa por peso en cajas pequeñas, nunca en una grande, porque una caja de hierro a media altura no la levanta nadie con la espalda recta.

Para todo eso hay material a mano: cajas de varios tamaños, papel, plástico de burbuja y fundas para colchones y armarios. Y una regla de orden que ahorra tiempo en un hueco de un metro de ancho: primero sale lo largo, cuando la escalera está despejada y se puede girar sin tropezar con nada. Las cajas van después, que son apilables y admiten esperar en el rellano. Al revés, con veinte bultos ya en el descansillo, meter una escalera de aluminio por ese mismo tramo se vuelve un rompecabezas.

Guardamuebles con inventario cuando el trastero nuevo tarda en estar libre

Pasa a menudo: la vivienda nueva llega sin trastero disponible, o el inquilino anterior lo tiene ocupado unas semanas más, o la entrega de llaves se retrasa y no hay dónde descargar. En ese caso los enseres salen embalados del piso y esperan bajo custodia el tiempo que haga falta, sin que nadie tenga que buscar un apaño en el salón de un familiar. Se depositan tal como salieron, así que el embalaje se hace una sola vez y no hay que repetirlo el día que vuelven.

La parte que da tranquilidad es el papel. Al dejar el mobiliario se firma un listado con lo que entra, pieza por pieza, y al recuperarlo se firma otro con lo que sale. Así queda constancia de las dos operaciones y no se depende de la memoria de nadie meses después. La fecha de retirada la marcas tú: cuando el trastero nuevo quede libre o cuando termine la obra, se avisa y el mobiliario vuelve al piso, se sube y se coloca donde toque.

Un trastero recogido acorta la jornada de mudanza en Santa Coloma de Gramenet

El efecto es directo y se nota en la factura. Menos volumen significa menos cajas, menos viajes por una escalera estrecha y menos horas de equipo, que es la partida que más mueve el importe final de cualquier traslado. Un trastero resuelto antes puede quitar una tarde entera a la jornada, y esa tarde vale mucho más que cualquier ajuste de precio. Además simplifica la descarga: llega al piso nuevo solo lo que allí tiene un sitio pensado.

Lo bueno es que este trabajo se puede repartir. Atendemos de lunes a domingo entre las 8 y las 20 h, así que el trastero se vacía tranquilamente en un fin de semana previo y la carga grande se reserva para el día señalado. La valoración del volumen no compromete a nada y el importe se entrega documentado antes de empezar. Si quieres que le echemos un vistazo, escríbenos desde contacto y quedamos para verlo.

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